Santiago, Comuna de Barrios

Cada barrio tiene atractivos, personas y características únicas que convergen para formar este gran Santiago, lleno de historia y patrimonio. No se puede entender el valor de la comuna, sin apreciar la peculiaridad de los espacios y las personas que la componen. Por ende, el desarrollo cultural que promovemos está estrechamente ligado a como nos relacionamos con nuestros vecinos y a la capacidad de inclusión y participación que logremos por medio de nuestros proyectos.

Barrio Centro Histórico

El Centro Histórico es el barrio donde se dio origen a la ciudad y con el paso de los siglos, se ha transformado en el corazón administrativo, político, cultural y financiero de Santiago.

Actualmente, este sector destaca por concentrar la mayor cantidad del patrimonio de la ciudad; la excelente conectividad con el resto del área metropolitana; una atractiva oferta de comercio alojada en sus galerías, centros comerciales y paseos peatonales como Ahumada y Huérfanos; además de la intensa actividad que se produce en sus calles, por donde diariamente circula más de un millón de personas que trabaja, estudia, vive o visita Santiago.

El diseño de Santiago, así como su trazado tipo damero, definió en su centro la Plaza Mayor, hoy Plaza de Armas, y desde ahí se proyectaron las cuadras que albergaron viviendas y los principales edificios, como las Casas de Cabildo, actual Municipalidad de Santiago; la Real Audiencia donde funciona el Museo Histórico Nacional; la Casa de los Gobernadores y Presidentes, actual Correo Central; y el edifico de la Real Aduana que hoy alberga al Museo Chileno de Arte Precolombino.

Desde entonces, fue creciendo y durante esa expansión se dio origen al Barrio Cívico de Santiago, reflejo de la creciente modernización que vivió Chile a principios del siglo XX. La creación de este barrio estuvo a cargo del urbanista vienés Karl Heinrich Brunner, durante el Gobierno del Presidente Carlos Ibáñez del Campo. Su diseño respondió a la necesidad de disminuir el creciente desempleo nacional mediante la realización de obras públicas.

Durante el siglo XX, el Centro Histórico sufrió el progresivo éxodo de familias hacia otros sectores de la capital, por lo que las viviendas se transformaron en oficinas y comercios. Ese proceso comenzó a ser revertido durante las últimas décadas del siglo pasado, mediante una política de renovación urbana que generó un auge en la construcción de edificios de departamentos que trajeron a las familias de vuelta al centro de Santiago.

En el Barrio Centro Histórico, se concentra una importante cantidad de centros culturales museos, galerías de arte, bibliotecas, cines y teatros.

La oferta de Centros Culturales del barrio se compone por Balmaceda Arte Joven, Centro Cultural Palacio la Moneda, Teatro Municipal de Santiago, Centro Cultural Estación Mapocho y Sala Isidora Zegers. Respecto a los Museos, encontramos el Museo de Santiago (Casa Colorada), Museo de Monedas y Billetes del Banco Central, Museo Postal y Telegráfico, Museo de la Merced, Museo de Bomberos, Museo de Ahorro Banco Estado, Museo de Arte Precolombino y Museo Histórico Nacional. Así mismo podemos encontrar las Bibliotecas de Santiago, Museo Precolombino, Municipal de Santiago, Nicomedes Guzmán, Museo Histórico Nacional, Biblioteca del Ex Congreso y Biblioteca Nacional.

En cuanto a sitios para las artes escénicas, encontramos el Teatro Municipal de Santiago, Sala Antonio Varas, Teatro Nacional Chileno, Teatro Camilo Henríquez, Cine Nacional y Cine Hoyts San Agustín. Además de variadas Galerías de Arte, como la Sala Gasco, Galería Gabriela Mistral, Galería de Arte Casa Colorada y Posada del Corregidor.

Barrio Brasil

El Barrio Brasil es un barrio imperdible que destaca por el valor arquitectónico de sus inmuebles, su interesante propuesta cultural y amplia oferta de restaurantes especializados, bares y cafés.
Su historia no es muy distinta a otros barrios históricos de Santiago. Comienza a conformarse a fines del siglo XIX dentro del gran Barrio Yungay, cuando aristocráticas familias construyen sus enormes y fastuosas residencias en este emplazamiento, gracias al auge minero que vivía Chile por esos días.
El barrio debe su nombre a la avenida que lo cruza de norte a sur y que junto a la plaza fue inaugurada en homenaje al pueblo brasileño. Ello coincidió con la edificación de las primeras y hermosas casonas, cuyo diseño se encargó a los más destacados arquitectos de la época. Emblemáticas construcciones son el Edificio del Arzobispado o el Palacio Larraín, ambos edificados en las primeras décadas del siglo pasado.
Como punto central de este sector destaca la Plaza Brasil, un sitio de convergencia social y cultural con muestras permanentes de arte callejero, que conviven armónicamente con las familias residentes. Entre otros atractivos, destaca la Fundación Víctor Jara, donde hay una muestra permanente de este artista nacional, el Centro Cultural Perrera Arte y los Juegos de Federica Matta, 22 esculturas-juego que le otorgan color y dinamismo al corazón del barrio.
Al interior del barrio nace un área más pequeña, llamada Concha y Toro, cuyas hermosas casas de estilo europeo lo convierten en un encantador rincón de Santiago.
En el siglo XX, Brasil experimentó el éxodo de las familias adineradas hacia el sector oriente de la ciudad y las residencias fueron ocupadas por sectores medios o usados como locales comerciales.
Sin embargo, tanto la recuperación de palacios como la instalación de restaurantes de nivel internacional, cafés y hostales, ocurrida en los últimos años, ha significado el resurgimiento de todo este Barrio hasta emerger como un imperdible polo de atracción turística y patrimonial de la capital. Además, cabe destacar que, en 2009 el Barrio Brasil fue declarado Zona Típica.

Barrio Santa Lucia / Forestal

Este Barrio más conocido como Lastarria / Bellas Artes, es un lugar que destaca por su sello de modernidad y vanguardia en medio de Santiago. Allí confluyen restaurantes de variada y refinada gastronomía, centros culturales, pequeñas tiendas de diseño independiente y galerías de arte, ideales para el encuentro social y cultural.

El nacimiento del barrio, a mediados del siglo XIX, está marcado por la transformación del Cerro Santa Lucía en un parque público, la creación del Parque Forestal y la construcción del Museo Nacional de Bellas Artes, entre 1872 y 1910, obras que determinaron la evolución de estas manzanas y son en la actualidad, sus más característicos hitos.

Fue a inicios de 1900 cuando el Barrio Lastarria – Bellas Artes comenzó a consolidarse como un rincón de la capital con características propias, cuyo desarrollo urbanístico se fortaleció con ciertas edificaciones de tendencia europea, como el Palacio Bruna.

La cercanía con el centro de la ciudad y su entorno arbolado hicieron de este barrio una zona atractiva para la residencia y talleres de pintores, escritores, artistas y arquitectos, como Camilo Mori, Luis Orrego Luco y Nemesio Antúnez, entre otros.

La arquitectura de sus casas y fachadas, especialmente las del arquitecto Luciano Kulczewski, retratan la influencia de la arquitectura neogótica de principios del siglo XX.

Las calles curvas, cortas y algunas adoquinadas, dan cuenta de un pasado aristocrático y son el entorno ideal para los restaurantes y cafés que hoy dan vida a este sector, junto a la oferta de hoteles, que se sigue ampliando con la aparición de nuevos emprendimientos.

Un hito del barrio es la Plaza Mulato Gil de Castro -llamada así en homenaje al retratista mestizo de la colonia-, que está rodeada por restaurantes; los museos Arqueológico y de Artes Visuales; y la Iglesia de la Vera Cruz, construida en 1857.

Con el crecimiento de la ciudad, este barrio fue abandonado por la elite y durante el siglo XX tuvo un carácter más comercial. Sin embargo, desde fines de la década de los años 90, la reactivación de la zona con la instalación de museos, galerías y espacios como el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) en 2010, revitalizaron el carácter del barrio, que hoy despliega sus encantos como una zona de gastronomía y actividades artísticas, marcadas por el entorno e historia del Parque Forestal. Fue declarado Zona Típica en 1997.

En cuanto a la oferta cultural del Barrio, además de las antes nombradas, encontramos al  Centro de Arte Alameda, Centro de Extensión de la Pontificia Universidad Católica e Instituto Cultural Banco Estado. La diversidad de Museos insertos en este Barrio son otra de las características de este territorio, encontramos la Casa Museo la Chascona, Museo Arqueológico de Santiago, Museo Arte de Luz, Museo de Arte Contemporáneo, Museo de Arte Popular Americano, Museo de Artes Visuales. Así mismo encontramos otros espacios artísticos y culturales como la Bliblioteca BiblioGAM, Galerías de Arte EKHO Gallery, CloseUP Chile, Plop!, Teatro del Puente, Teatro Ictus, Cine Arte Alameda, El Biógrafo y Sala de Cine PUC.

Barrio Matadero Franklin

Recorrer el Barrio Franklin significa una experiencia inolvidable, este Barrio se caracteriza por ser uno de los espacios para el comercio popular más tradicionales y pintorescos de la capital, ubicado en el sector sur de la comuna de Santiago.

Adentrarse en Franklin significa tomar contacto con un tesoro popular de la capital, conectado con la historia y el patrimonio que sigue viviendo en más de 4 mil puestos de distinta índole.

Su origen se remonta a mediados del siglo XIX, cuando la instalación del Matadero comenzó a generar una intensa actividad comercial y el sector, enmarcado por las calles Franklin, Placer, San Francisco y Magallanes, se consolidó como el acceso sur de Santiago.

La actividad presente en sus calles, tuvo un importante auge a mediados del siglo XX, con la instalación de locales comerciales y establecimientos que le otorgaron un sello bohemio, como Dance Club, Las Tres B, el Club de La Unión y el León, que debía su nombre a Arturo Alessandri Palma.

En la actualidad, los visitantes pueden tomar contacto con un polifacético mercado popular y masivo, donde es posible encontrar muebles, zapatos, antigüedades y vestuario; disfrutar la gastronomía popular chilena presente en pequeños locales e interactuar con sus típicos personajes.

Los invitamos a conocer más sobre este atractivo Barrio, así como a disfrutar de la oferta Cultural donde destacan el Teatro Huemul, Factoría de Arte Santa Rosa y la Picá del Grabado. Cabe destacar que en los últimos años se ha generado un gran interés por desarrollar actividades artísticas y culturales en este sector de la Comuna, es así como en octubre de 2017 se realizó por primera vez, con una excelente acogida, el “Festival Santiago Matadero Jazz” una experiencia precursora en el Barrio, posteriormente en abril de 2018 se llevó a cabo en el Galpón Victor Manuel la celebración del Día Internacional de Jazz con un concierto de la histórica banda de jazz chilena “Quilín”.

 

Otra expresión artística que encontramos en el Barrio Matadero Franklin, son los murales insertos en él. Los más icónicos son los ocho murales urbanos elaborados por el grupo muralista “Los Overoles”, estudiantes de Arquitectura de la Universidad de Chile y residentes de Franklin, en ellos se evoca la historia, costumbres y personajes de ese sector de Santiago. El último y más grande mural del Barrio, fue el realizado por el artista Javier Barriga, quien realizó la obra “Lección de Historia” especialmente para la celebración de los 477 años de la Fundación de Santiago en febrero de 2018.

Barrio Matta Sur

El barrio que se ubica al sur de Avenida Matta surgió a mediados del siglo XIX, a partir de pequeños poblados ubicados alrededor de calles como San Diego, Santa Rosa, Carmen y San Isidro. Eran asentamientos que se encontraban fuera de los márgenes de la ciudad y en ellos se desarrollaba la actividad agrícola y ganadera.
Este sector era preferido por la clase alta de la época, ya que la vida campestre de esa zona era ideal para construir sus mansiones de adobe. Hacia 1828 la creación de la “Alameda de los monos” o “Cañada de los monos”, hoy Avenida Manuel Antonio Matta, sirvió como feria semanal de animales y fue definiendo el sello comercial de esta área, el que aún se mantiene.
Desde 1875 se aprecia en el Barrio Sur la división de las manzanas y venta a varias personas. Ya en la primera mitad del siglo XX aparecieron conjuntos de viviendas más ordenadas, algunas eran proyectos empresariales, viviendas baratas y de buena factura para obreros o anexos de algunas fábricas. Ejemplo de ello son los barrios que se fueron configurando, como la Población Huemul, construida en 1910 para entregar a la clase obrera, un conjunto equipado con colegio, iglesia y teatro; o la población Yarur, construida por los dueños de esa fábrica, quienes edificaron una escuela, un estadio y clínica de primeros auxilios.
El 2015 el Consejo de Monumentos Nacionales aprobó la declaratoria de Monumento Nacional en la categoría de Zona Típica para el barrio Matta Sur. Es un polígono de 189 hectáreas, ubicado entre las calles Santa Elena, Coquimbo, Zenteno, San Diego, Santa Rosa, Carmen y Ñuble.
La declaratoria es el resultado del esfuerzo conjunto, desarrollado desde 2010, por vecinos, la Municipalidad de Santiago y el Consejo de Monumentos Nacionales, a fin de reconocer el valor histórico del barrio y poner en valor el patrimonio que concentran sus calles.
Actualmente, toda esta área presenta el contraste entre la vida tranquila de sus poblaciones y plazas, y el sello de los típicos rincones de comercio popular y a menor escala, como las mueblerías de avenida Matta, las ferreterías y negocios de repuestos situados en calle 10 de Julio o los locales de alimentos, comida, ropa y curiosidades de Franklin y el persa Bío-Bío. 

Barrio Almagro – Sector París Londres

Este tranquilo y hermoso barrio, emplazado a un costado de la Iglesia y Convento San Francisco, a pasos de la Avenida Libertador Bernardo O’Higgins, es un lugar ideal para pasar unas horas alejado del ruidoso movimiento del centro de Santiago.

Sus calles sinuosas constituyen un entorno apropiado para tomar fotografías y disfrutar de los pequeños cafés y emporios, situados en lo que fueron los antiguos patios de la Congregación Franciscana. 

Los religiosos de esa orden, llegados al país en el siglo XVI, se convirtieron en dueños de estos terrenos, pero a fines del siglo XIX y por dificultades económicas, tuvieron que venderlos a privados y al Estado de Chile.  

Destacados arquitectos nacionales, como Ricardo Larraín Bravo y Alberto Cruz Montt, pusieron su sello en la proyección de las casonas en las que predominan los estilos renacentistas, neoclásico, barroco y neocolonial. Ellos fueron capaces de configurar un entorno con características similares a las de ciudades europeas, una marca que permanece vigente hasta estos días.

En sus inicios, este barrio logró atraer a la élite, pero fue perdiendo su atractivo ante el crecimiento de la ciudad. Sin embargo, experimentó un renacimiento en la segunda mitad del siglo pasado, cuando reconocidos actores de la historia de Chile decidieron vivir allí, como Manuel Blanco Encalada –elegido por el Congreso como primer Presidente de Chile- y, posteriormente, el artista visual Nemesio Antúnez. 

Asimismo, el arribo de importantes galerías de arte convirtió a este barrio en un polo bohemio e intelectual, al atraer la visita de artistas y poetas de renombre como el Premio Nobel de Literatura, Pablo Neruda.

Las calles y edificios de toda esta área guardan relación con episodios de la historia moderna de Chile, como la Sede del Partido Socialista y la Corporación Londres 38, inmueble usado como centro de detención clandestino después del Golpe Militar. Actualmente, es un centro de reflexión y creación cultural.

El barrio París Londres fue declarado Monumento Nacional en la categoría de Zona Típica en 1982. En este sector podemos encontrar espacios culturales como el Centro Cultural Londres 38 Espacio de Memorias, la Casa de los Diez Museos y el Museo de Arte Colonial de San Francisco.

Barrio Club Hípico

El origen de este barrio está relacionado con profundas tradiciones nacionales y marcado por la presencia del emblemático Parque O’Higgins (1873) y el Club Hípico (1869).
Se trata de un área originalmente rural, considerada el acceso sur de la ciudad y donde la aristocracia realizaba negocios, relacionados con la compra y venta de animales.
La fisonomía de este emplazamiento comenzó a transformarse en la segunda mitad del siglo XIX, con la construcción del Parque Cousiño, actual Parque O’Higgins, en el entorno donde unas décadas antes el Gobierno de Manuel Bulnes habilitó el Campo de Marte, una extensa zona baldía, para ejercicios militares.
Los trabajos de transformación del Campo de Marte en un parque público fueron financiados por Luis Cousiño con su fortuna personal. La obra fue inaugurada en 1873 con sesenta mil árboles y contaba con cascada, laguna, fuentes, estatuas, puentes y un pabellón de música. También consideró una explanada, donde cada 19 de septiembre -con motivo del día de las Glorias del Ejército-   tiene lugar la Parada Militar; el más grande desfile de las Fuerzas Armadas y de Orden de Chile.
Originalmente, en ese lugar también se desarrollaban carreras de caballo, lo que generó la necesidad de crear un espacio exclusivo para tal actividad. Fue así como en 1870, a un costado del parque, comenzaron los trabajos de construcción del Club Hípico de Santiago, centro de reunión habitual de la clase más acomodada.
Estas nuevas obras obligaron a abrir calles para conectar el sector con la Avenida Libertador Bernardo O’Higgins, lo que aceleró el desarrollo urbano de toda el área y dio paso a avenidas como República, Ejército y Dieciocho, donde las familias más adineradas de la capital construyeron sus mansiones.
El barrio Parque O’Higgins – Club Hípico también aloja edificios de importantes instituciones, como los Arsenales de Guerra del Ejército, el Museo Militar; el Liceo Industrial de Santiago -el primer liceo técnico de la capital -, las caballerizas del Club Hípico, la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile y desde 2006, el moderno edificio del Centro de Justicia de Santiago.
Y al mirar con detención es posible observar los vestigios de los rieles del Tranvía Circunvalación, un tren que viajaba hacia Franklin con pasajeros y regresaba con animales faenados, por la ruta Blanco Encalada, República y Club Hípico.
Es el barrio de Santiago que concentra, desde hace más de 200 años, la más importante celebración del aniversario de la Independencia de Chile, porque es en el Parque O’Higgins, donde millones de capitalinos se reúnen en torno a las Fondas y Ramadas, para disfrutar de la gastronomía, música y otras tradiciones con que se recuerda el nacimiento de la República, proceso iniciado en septiembre de 1810 con la Primera Junta Nacional de Gobierno.
En el Barrio además del Museo Histórico y Militar de Chileno, podemos encontrar importantes escenarios para actividades artísticas como lo son Movistar Arena, La Cúpula Multiespacio y Centro de Eventos Club Hípico.

Barrio Universitario - Sector República y Dieciocho

Estos barrios, que confluyen en un área de pasado distinguido, son símbolos de las transformaciones urbanas que experimentó la capital en el siglo XIX, a partir de las grandes fortunas generadas por la minería, la agricultura y la construcción, entre otras prósperas actividades económicas.
La fisonomía de este emplazamiento comenzó a transformarse con la construcción del Parque Cousiño, actual Parque O’Higgins, al sur de Santiago.  Esto obligó a abrir nuevas calles para conectarlo con la Avenida Libertador Bernardo O’Higgins, lo que aceleró el desarrollo urbano del área y la conformación de un elegante barrio residencial exclusivo.
Fue allí donde acaudaladas familias construyeron sus residencias. Claro reflejo de esta realidad fue la edificación de los palacios Cousiño, Errázuriz e Irarrázaval.
También se establecieron familias vinculadas al mundo castrense, atraídas por la presencia del Campo de Marte y la cercanía con la Escuela Militar, actual Museo Histórico Militar.
Las avenidas República, Dieciocho y Ejército son indicadores de la prosperidad económica de la época. Por ejemplo, República fue la primera avenida de la capital en contar con calles pavimentadas y casas iluminadas con energía eléctrica.
Actualmente, el corazón de esta área es conocida como Barrio Universitario, debido a las instituciones de educación que allí funcionan y en cuyas sedes estudian más de 100 mil alumnos. Es una presencia que ha consolidado al barrio como un polo de convivencia urbana, cultural y educacional, otorgándole un sello de vitalidad y vigencia a las mismas calles donde, hace más de un siglo, se establecieron las más ricas familias santiaguinas.
Calle Dieciocho fue declarada Zona Típica en 1983 y Avenida República en 1992.En cuanto a su oferta Cultural, esta se compone por el Palacio Cousiño, Museo de la Solidaridad Salvador Allende y Galería CAVA.

Barrio San Diego

Es uno de los barrios comerciales más típicos de Santiago, cuyas calles son una permanente invitación a vivir la diversidad, historia y vigencia de este sector de la ciudad.
Su origen está marcado por la construcción de la desaparecida iglesia y colegio de San Diego en el siglo XVIII -perteneciente a la orden Franciscana-  y el nacimiento de la avenida del mismo nombre, usada como la salida hacia el sur de la Capital.
Ya en el siglo XX y debido a la expansión de la ciudad, San Diego mostraba el sello comercial que lo caracteriza en la actualidad, donde es posible encontrar comercio a pequeña y mediana escala, en un entorno que no pierde el espíritu de su pasado.
Sus calles también fueron testigo del apogeo de la bohemia santiaguina, con una intensa vida nocturna y grandes letreros luminosos, que llamaban a la entretención vespertina.
En su extensión, desde la Avenida Libertador Bernardo O’Higgins hasta el barrio Franklin, destacan locales de venta de bicicletas de factura nacional, los conocidos libreros que venden diversidad de textos a bajo precio, teatros e invaluable patrimonio como la bellísima Basílica del Santísimo Sacramento, construida en la segunda década del siglo XX e inspirada en la basílica del Sagrado Corazón de París.
Es un barrio, cuyos antiguos letreros de “cordonerías” “cantinas” y “picadas”, son reflejo de un territorio con memoria, que no muere y sigue dando vigencia y colorido a este típico rincón capitalino. Además, podemos encontrar recintos culturales como el Cine Arte Normandie, Centro Cultural la Diana y Teatro Caupolicán
En diciembre de 2017 y como parte del Programa Barrios Comerciales, fue inaugurado el Parklet San Diego, un espacio de descanso ideal para hacer una pausa en la ciudad. Está situado en San Diego con Padre Alonso de Ovalle y cuenta con energía solar, cargador para celulares en las mesas, sombrillas y un foodtruck.

Barrio San Vicente y San Eugenio

Es conocido como el barrio obrero y ferroviario de la capital, que comenzó a tomar forma a fines del siglo XIX con la construcción de la Maestranza San Eugenio de la Empresa de Ferrocarriles, en el límite poniente de la ciudad.
Los primeros residentes de esta franja de terreno, al poniente del Club Hípico, fueron familias que llegaron a la capital desde el campo y los centros salitreros en busca de mejores oportunidades de vida.
Con sus precarias viviendas y en torno a la línea del tren, fueron gestando humildes poblaciones sin mayores servicios. En ese contexto, la Congregación de Misioneros Redentoristas, establecida en esta franja de terreno desde 1876, cumplió una importante labor social al atender las necesidades espirituales, de alimentación y abrigo de esas familias.
Ya a comienzos del siglo XX, los hermanos Redentoristas construyeron su iglesia, la Basílica del Perpetuo Socorro, que, en la esquina de Blanco Encalada con Conferencia, sigue irradiando su estilo gótico francés a este territorio.
Con el avance de las décadas y la industrialización del país, este barrio fue delineando su vocación obrera, a partir de las   fábricas y bodegas que se instalaron en el sector, aprovechando la mano de obra existente en el entorno.
El primer conjunto obrero que se estableció fue la población El Mirador, habitada por trabajadores ferroviarios, principalmente.
La posterior instalación de empresas textiles, de la fábrica de sacos, azúcar y leche, entre otras, significó generar fuentes de trabajo y dar origen a conjuntos habitacionales que permitieron tener cerca a los trabajadores y entregarles viviendas de buena calidad para desarrollar la vida diaria.
Entre los conjuntos diseñados y construidos con ese sello, destacan las poblaciones obreras Población San Eugenio (1933), Población El Riel (1935), Colectivos San Eugenio (1937), Población Pedro Montt o Yarur (1938) y Población Arauco (1945), que respondieron al acento puesto en brindar equipamiento de salud, cultura y educación para configurar una vida de barrio integrada.
Y al recorrer hoy las calles de este barrio, es posible apreciar la huella de esa época, las construcciones de fachada continua donde vivieron las familias obreras, las pequeñas plazas centro de la vida comunitaria; o el comercio local y sencillo que ofrecen las panaderías, almacenes y bazares.
Se respira allí, la historia de los miles de hombres y mujeres que con su trabajo aportaron al progreso de este territorio y que sus actuales residentes, muchos antiguos funcionarios de la Empresa de Ferrocarriles, se esmeran por mantener viva en la memoria. 

Barrio Yungay

Es el barrio patrimonial más grande de Santiago. Sus calles y avenidas son una permanente evocación a la riqueza cultural y arquitectónica de los siglos XIX y XX. Desde hace algunos años, los propios residentes han impulsado la recuperación de sus espacios, generando el acceso de la comunidad a la historia y el patrimonio presente en sus calles, centros culturales, museos e iglesias.

Su nombre es un homenaje, de las autoridades de la época, al triunfo de Chile en la Batalla de Yungay, el 20 de enero de 1839. Aquel hecho histórico quiso perpetuarse con la creación de este emplazamiento urbano, gesto que fue coronado con la Plaza Yungay y la bella escultura que muestra a un soldado, el Roto Chileno, como fiel símbolo de quienes participaron en esa heroica gesta.  

La belleza arquitectónica de este barrio está representada por el contraste entre las edificaciones construidas para familias aristocráticas y aquellas destinadas a grupos familiares y su vida comunitaria en cités y conventillos. 

Pero el crecimiento de la ciudad y el desplazamiento de la elite a barrios como Brasil y Concha y Toro, provocó que Yungay adquiriera un carácter más popular. A su vez, este barrio fue foco de la vanguardia intelectual de mediados del siglo XIX, al ser escenario del Movimiento Literario de 1842. A lo largo de la historia, en este sector, vivieron y se reunieron destacados intelectuales nacionales y extranjeros, como Domingo Faustino Sarmiento, quien después fue Presidente de Argentina, Bartolomé Mitre, Ignacio Domeyko, Eusebio Lillo, Joaquín Edwards Bello, Nicanor Parra y Violeta Parra, entre otros.

Dispersos entre sus calles se encuentran verdaderos tesoros que dan cuenta de la vigencia de ese espíritu. Destaca la red de museos insertos en el Parque Quinta Normal, como el Museo Nacional de Historia Natural, Museo Parque Ferroviario o el Museo de Arte Contemporáneo. Esa oferta es enriquecida por el Museo de La Memoria, el Centro Cultural Matucana 100, la Biblioteca de Santiago, Palacio Álamos, Espacio Gárgola, Casa Quemada, NAVE Centro de Creación y Residencia, Espacio Arte Yungay, Museo de Ciencia y Tecnología, Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Museo Artequin, Museo de la Educación Gabriela Mistral. Biblioteca de Santiago, Teatro Sala Republica y Teatro Novedades.

La vida de barrio aún fluye serena en los pasajes Hurtado Rodríguez, Adriana Cousiño y Lucrecia Valdés, un ambiente que contrasta con la atracción que generan, en visitantes nacionales y extranjeros, propuestas gastronómicas del nivel del restaurant típico El Huaso Enrique o la Peluquería Francesa.

En ese contexto, destaca el trabajo de la comunidad que se ha organizado para preservar este patrimonio y sumarse a las actividades de centros culturales, museos, talleres artísticos y fundaciones, hasta dar forma a un consolidado y reconocido circuito cultural de Santiago y de Chile.

Yungay fue declarado Zona Típica el año 2009.